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Pablo Boido nació en Buenos Aires. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Julio Cortazar, especializado en Medios de Comunicación. Al mismo tiempo, recibió una formación integral en arte en el Instituto Vocacional de Arte de la Ciudad de Buenos Aires. Luego, estudió Artes en la U.B.A y se especializó en Cine. En el 2004, conformó, como selector y Vj, el Colectivo Sursystem, para contribuir con la construcción de espacios independientes para el desarrollo del universo musical ligado a la cultura del sound system y las expresiones urbanas, conjugadas con las tradiciones populares del continente. Formó parte de la banda Imperio Diablo como Vj, con una propuesta visual que trabaja la mixtura de las imágenes y texturas de la cultura andina, en confluencia con los signos actuales de los estilos musicales urbanos como la electrónica, el Hip Hop y el Dub, entre otros. Se desarrolla hace más de cinco años como Coordinador del Poyecto Cine + Chicos, desde el cual aborda el cruce entre la imagen, el cine y la educación, a partir de taller con chicos y capacitaciones en Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Córdoba, La Pampa. Desde el 2009, es docente en F.L.A.C.S.O. (Argentina). También es docente en la U.B.A. Dentro de la carrera de Comunicación Social. Actualmente, forma parte del dúo Bailanta Multitudo en el que desarrolla las visuales en vivo. Cumbiodromo es su último trabajo individual como realizador audiovisual y VJ.

Cumbiodromo.

La palabra que da nombre a la serie, sintetiza el universo de imágenes que despliega Pablo Boido en su obra. La estructura de su trabajo se centra en el movimiento, la velocidad y la segmentación. Fragmentar: por decisión, por elección, o como un único modo de recrear una mirada fugaz sobre la realidad. Un detalle de algo que llama la atención se encastra, por otro lado, con otro y, así, se combinan nuevamente. Sucesivamente, estos pequeños fragmentos construyen una singular armonía y conforman toda una serie de colores y texturas.
El trabajo se construye a través de dos selecciones: por soporte y por temática. Un primer soporte es el video, que funciona como la herramienta de registro directo. Hay siempre un ojo atento que mira, y fija detalles, va construyendo una memoria de la que no parece ser conciente sino hasta el final, cuando el ciclo, la circularidad o el viaje, termina.
Se utiliza el video como pequeño dispositivo, capaz de registrar el movimiento del que somos parte. Es el movimiento urbano que, de manera en apariencia azarosa, copia la naturaleza; el movimiento de la naturaleza, que funciona como refugio de lo humano.
El otro soporte es el gráfico, que se presenta como soporte a ser animado; recortado y multiplicado. A partir de éste, se va organizando la multiplicidad de fragmentos y hallazgos.
El trabajo trata sobre la integración de aspectos aparentemente diversos. El desplazamiento, instala el registro de viaje y abre lugar a huellas de otros lugares que habitan el mismo espacio y tiempo presente.
Todas estás imágenes comparten un origen ya que son generalmente o registros apurados o casuales, o bien extractos de otras imágenes que se fueron mezclando para formar parte del hábitat que transitamos.
En el límite de las identidades híbridas que pueblan y dan forma a lo que nos rodean - en ese borde- se situá el punto de vista de este trabajo. Así, por instinto se ponen en diálogo espacios distantes: una calle cualquiera con una máscara de carnaval o un afiche multicolor; un ladrido o el sonido del viento entre los árboles; un diálogo que recrea un espacio imaginario. Surge un espacio construido a partir de detalles y fragmentos en apariencia extraviados, pero en donde se posó la mirada por segundos.
Un movimiento uniforme las convertirá en parte de un repertorio más amplio, conjugándolas en una inmensa caja de recursos que provee la manipulación digital y el sonido.